XIX RUTA DEL CALOR

 Hay días que son mucho más que una marcha ciclista. Días que recuerdan quiénes somos y por qué merece la pena seguir adelante.


La XIX Ruta del Calor ha sido el reflejo de algo que va mucho más allá de una organización impecable o de una prueba deportiva exitosa. Ha sido la demostración de que cuando un grupo de personas comparte unos valores, es capaz de conseguir cualquier objetivo.


Somos un grupo de amigos. Diferentes en muchas cosas, coincidentes en las más importantes. Personas que dedican su tiempo, su esfuerzo y su ilusión para que nuestro club siga creciendo, para que la Ruta del Calor siga siendo un referente y para que valores como el deporte, la igualdad, el respeto y la convivencia sigan formando parte de nuestro día a día.


Nada de esto ocurre por casualidad. Detrás de este éxito hay horas de trabajo silencioso, sacrificios que no se ven, responsabilidades asumidas sin buscar reconocimiento y una enorme generosidad de quienes siempre están dispuestos a arrimar el hombro.


No recuerdo una Ruta del Calor con un respaldo tan grande de sus socios, con un ambiente tan positivo y con tan pocos problemas que destacar. Y eso no es suerte. Es el resultado de muchas personas remando en la misma dirección.


Hoy me siento especialmente orgulloso. Orgulloso de formar parte de este grupo humano. Orgulloso de pertenecer a un club donde las personas están por encima de los egos, donde el trabajo colectivo vale más que cualquier protagonismo individual y donde, cuando hace falta, todos damos un paso al frente.


La XIX Ruta del Calor ha sido un éxito. Pero lo más importante no es la ruta. Lo más importante es haber comprobado, una vez más, que seguimos siendo un equipo, una familia y una forma de entender el ciclismo y la vida.


Y mientras mantengamos eso, no habrá meta que se nos resista.